“El máximo jefe de los secuestradores me dijo, no es algo económico que se pide por ti, es tu religión”, hermana, Gloria Cecilia Narváez.

En una rueda de prensa que se extendió por más de una hora, la hermana Gloria Cecilia Narváez, liberada después de más de cuatro años y ocho meses de secuestro, aclaró que el tema de la retención fue religioso, y que las negociones para la liberación fueron directamente con el grupo de musulmanes que la tenía en cautiverio y el gobierno de Mali.

“El máximo jefe de los secuestradores me dijo, no es algo económico que se pide por ti, es tu religión, me dibujo una cruz en la arena y me dijo, es esto, acá es el Islam, sabemos la labor que realizan ustedes, todos los recursos que han utilizado en bien de los niños, las mujeres y de toda la gente musulmana, estamos agradecidos, el diálogo es con el presidente malien y los líderes de ese país, de la congregación de ustedes no se quiere nada ni tampoco del Vaticano”, dijo la hermana Gloria, a quien le dijeron los secuestradores que, “para tu libertad es Mali que tiene que negociar con nosotros”.

Hermana Gloria Cecilia Narváez

¿Quién fue el artífice de la negociación?

Según la hermana Gloría, una persona muy influyente de Mali que vive al norte del país, fue la pieza clave para su libertad, quien, junto al presidente interino de ese país africano, Assimi Goita, estuvieron a cargo de los pactos, “es un hombre muy conocido, es un musulmán integro, respetuosos, religioso de mucho testimonio de vida, él fue que me llevó desde el norte de Mali, a la casa presidencial”.

La religiosa diálogo con los medios en la Universidad Mariana

No supo de presencia militares colombianos en Mali

De igual manera, la hermana Gloria consciente de la presencia de militares de varios países en Mali, debido a la inestabilidad política, expresó que no conocía si colombianos estuvieran allí, “uno de los jefes me dijo que Colombia también tiene militares en Mali, en el momento no dije nada, no sabía que alguno había hecho presencia en Mali o que el gobierno de Colombia envió a uno de los capitanes, de todas maneras estoy muy agradecida por los esfuerzos que hizo Colombia, el presidente Iván Duque, la vicepresidenta Martha Lucia, el Gaula, era muy arriesgado ir a ese país de mucho conflicto, allá donde estaba no se sabe nade del mundo exterior, sabíamos que las negociaciones era con Mali, ellos me lo decían a cada momento, decían que nunca se envió un mensaje al Gobierno colombiano, que no era con la congregación, ni el Vaticano, sino con Mali, en ninguna momento supe lo del capitán Víctor”,  comentó la religiosa refiriéndose al oficial que fue encargado de la misión, de quien solo tuvo palabras de agradecimiento por las gestiones con el Gobierno del país africano para que la protegieran siempre.

Hermana Gloria Cecilia atendía mas de 50 niños de pocos días de nacidos en Malí

Estaba como misionera

La hermana Gloria Cecilia en un lenguaje sencillo explicó como fue enviada a la provincia de Koutiala, donde está la cultura Miñanca, una región a unos 400 kilómetros al este de Bamako, capital de Malí, el pedido fue hecho por el Gobierno para atender a población vulnerable. La congregación estaba a cargo de 50 niños que no superaban los 8 días de nacidos, y cuyas madres habían muerto debido a la falta de cuidados por la nula existencia de centros médicos.

Es de anotar que la hermana nació en una familia católica, en el corregimiento de Rosal del Monte del municipio de Buesaco a 30 minutos de Pasto, estudió en esta ciudad el bachillerato, para luego ingresar a la congregación de las madres Franciscanas, donde hizo siguió su apostolado, siempre con el sueño de viajar a África.

En misiones que estuvo en zona rural de Samaniego, Bocas de Satinga, (costa pacífica nariñense), y la bota Caucana, vivió las dificultades de las personas e intentó ayudarlas.

La religiosa recordó los momentos mas difíciles del secuestro

No creyó en la liberación

Durante el cautiverio, estuvo con tres personas más, una mujer canadiense, una suiza y una francesa, las cuales fueron liberadas.

Luego que la hermana Gloria quedó sola a merced de sus captores, perdió toda esperanza de libertad, narró que comía un puñado de pasta al día; cuando se encontraba al sur de Malí, cerca de la frontera con Burkina Faso, pasó por varios campamentos donde era trasladadas por hombres que pertenecían a varios grupos, eran frecuentes los insultos y peligro constante, sin embargo, la religiosa se aferraba a la oración.

Comenta que un hombre de contextura gruesa y de piel morena a quien le decía el jefe, fue quien la protegió, el sonido de los disparos eran normales, los aviones sobrevolando y las bombas que explotaban muy cerca, incluso en su relato dijo que trataba de ayudar y proteger a sus captores, “no quería que les pase nada, a pesar de lo que hicieron conmigo, guardaba la esperanza de un diálogo, incluso a uno de los jefes que perseguían, se desapreció tres días, luego llegó, en ese momento me alegré, el me miró y compendió que yo oraba por él, quizá por eso trataba desde ese momento de protegerme siempre”, dijo la religiosa, quien comentó que respetó siempre las tradiciones de ellos como es el Ramadán, y que también respetaban sus creencias, “es un solo Dios el que nos creó, en algún momento somos similares en la fe, tenemos que respetar las creencias de los demás”, dijo.

La religiosa estuvo acompañada por autoridades de la U Mariana y la comunidad Franciscana

Durante el cautiverio fue trasladada en varias ocasiones de campamentos, sin embargo, algunos meses antes de la liberación, estos grupos iniciaron su éxodo hacia el norte de Mali.

Después, fue entregada a un árabe en el desierto, en la frontera con Argelia, estuvo tres semanas en un fortín, luego de dos meses de recorrido, llegaron a una fortificación donde había militares blancos y malíes, allí estaba el hombre influyente que la llevó a Gao, noroeste de Mali, y luego de algunos días al palacio presidencial en Bamako.  “Gloria, se ha hecho esfuerzos para su liberación, usted es libre”, le dijo en su momento el presidente del país africano.

En 24 horas la hermana Gloria Cecial Narváez estuvo en Roma, ciudad que escogió como primera parada, en su travesía antes de llegar al país, dialogó tres veces con el Papa Francisco, en la última ocasión le preguntó qué, porque no estaba en su Colombia, ella le dijo que antes había que vacunarse, es sumo pontífice la despidió diciéndole, “Gracias por ese testimonio de fe, debes continuar con la misión que Dios le encomendó”.

Comunicadores escucharon con atención a la religiosa
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