Voluntarios de la Defensa Civil, bomberos, la Junta de Acción Comunal de Taminango y pobladores locales lograron controlar y apagar un incendio forestal que afectó el sector Limoncito — La Concordia, en la zona baja del municipio de Taminango, Nariño. El siniestro fue extinguido casi a las 5:00 a.m., tras una operación que se extendió durante toda la noche y demandó la coordinación de múltiples organismos de respuesta en condiciones de escasez de personal.
El incendio, que se inició durante el día, intensificó su magnitud en horas de la tarde, lo que movilizó a los cuerpos de emergencia y la comunidad. A pesar de los limitados recursos disponibles, la coordinación efectiva entre las entidades permitió contener y extinguir las llamas antes del amanecer. No se han reportado víctimas humanas hasta el momento, aunque las autoridades aún realizan inspecciones para determinar las causas exactas del incendio y evaluar completamente los daños en la zona afectada.

El papel clave de la Defensa Civil y los bomberos
La Defensa Civil fue especialmente destacada en las labores de control del fuego. Los voluntarios realizaron acciones de contención, enfriamiento de puntos críticos y apoyo logístico, maniobras que resultaron fundamentales para mitigar el avance de las llamas y proteger las viviendas cercanas. Los bomberos voluntarios de la Unión Nariño, junto con la Junta de Acción Comunal (DCC) de Taminango, complementaron estos esfuerzos con operativos de ataque directo al fuego y vigilancia continua para evitar que el incendio reapareciera en sectores ya controlados.
Un día antes, el 15 de julio por la noche, las unidades de bomberos ya habían atendido otro llamado en la vereda La Vetulia, donde controlaron una quema prohibida que amenazaba la seguridad de viviendas y el ecosistema local. La intervención rápida de las brigadas evitó que ese fuego se propagara y se convirtiera en un incendio forestal de mayores proporciones. Estos operativos reflejan la presencia activa de los cuerpos de emergencia en el municipio durante una temporada de alto riesgo.

Incendios forestales generalizados en Nariño
Aunque el incendio de Taminango fue controlado, el departamento de Nariño enfrenta una crisis ambiental más amplia. En el municipio de Cumbitara, un incendio forestal activo ha consumido 646 hectáreas, cifra registrada al 14 de julio, convirtiéndose en la mayor emergencia ambiental del departamento. En contraste, el incendio de Taminango, que afectó 601 hectáreas, fue contenido gracias a la intervención coordinada de los organismos de respuesta.
Más al norte, entre los municipios de Los Andes Sotomayor y Cumbitara, una conflagración que lleva más de diez días activa ha consumido más de 400 hectáreas en sectores como Vitará, Itam y el cerro Aminda. Las labores de control en esta zona se ven severamente limitadas por la topografía accidentada del terreno, la presencia de grupos armados y el riesgo de campos minados, factores que complican el acceso de los equipos de emergencia y ralentizan las operaciones de extinción.

Apoyo aéreo y estrategia operativa ante la complejidad
Ante la dificultad para acceder a zonas de difícil alcance, la Dirección de Gestión del Riesgo de Nariño ha gestionado apoyo aéreo con la Fuerza Aeroespacial Colombiana. El organismo planea intervenir con helicóptero las áreas más inaccesibles donde el fuego sigue activo. El director Gabriel Ocaña informó que ya se han identificado los puntos críticos y se ha ajustado la estrategia operativa para maximizar los recursos disponibles y contener de manera más eficaz los focos de incendio.

Llamado a la prevención y responsabilidad ciudadana
Las autoridades locales y departamentales han hecho un llamado urgente a la prevención de incendios en toda la región. Las recomendaciones incluyen evitar quemas sin autorización, no hacer uso irresponsable del fuego en zonas vulnerables y reportar de inmediato cualquier humo o foco de incendio detectado. La participación de la comunidad es fundamental: pobladores deben mantener vigilancia constante y comunicarse con los organismos de emergencia ante cualquier indicio de nueva actividad ígnea.
El incendio controlado en Taminango evidencia que, con coordinación efectiva entre instituciones y participación comunitaria, es posible mitigar emergencias de gran magnitud incluso con recursos limitados. Sin embargo, la crisis generalizada en Nariño subraya la importancia de fortalecer la prevención y de mantener en alerta máxima a los cuerpos de emergencia en territorios donde la topografía difícil y otros factores complejizan el control de incendios forestales.

