Autoridades ecuatorianas confirmaron el hallazgo de tres cuerpos sin vida en una zona rural fronteriza ubicada entre la parroquia de Maldonado, en la provincia de Carchi, y el municipio de Cumbal, en Nariño. Según reportes preliminares de la Policía Nacional y el Ejército ecuatoriano, las víctimas serían ciudadanos colombianos encontrados en extrañas circunstancias que evidencian actos violentos.
Los cuerpos fueron localizados en distintos territorios: uno en Ecuador y dos en jurisdicción colombiana. El cadáver hallado en territorio ecuatoriano fue encontrado acompañado de varios casquillos de munición calibre 8 milímetros, elemento que refuerza la hipótesis de que las muertes ocurrieron durante un hecho violento. Adicionalmente, algunos de los cuerpos presentaban los ojos vendados, circunstancia que sugiere ejecuciones extrajudiciales.
De acuerdo con estimaciones de las autoridades, los cuerpos permanecían en el lugar desde hacía más de 48 horas al momento de su descubrimiento el pasado domingo, por lo que ya presentaban signos iniciales de descomposición. Este tiempo transcurrido complica las primeras investigaciones sobre las causas exactas de las muertes.

Respuesta institucional limitada
El pronunciamiento sobre los hallazgos fue realizado únicamente por voceros de la Fuerza Pública de la provincia de Carchi en Ecuador. Hasta el momento, las autoridades colombianas competentes no han emitido un comunicado oficial confirmando el inicio de una investigación conjunta ni han adelantado diligencias independientes sobre el caso. Esta ausencia de pronunciamiento deja sin claridad el estado de las pesquisas desde el lado nariñense.

Contexto de seguridad en la frontera
El hallazgo ocurre en una zona que históricamente ha sido escenario de dinámicas de violencia relacionadas con economías ilegales y disputas territoriales entre actores armados. La zona fronteriza entre Nariño y Carchi ha enfrentado ciclos de inseguridad que afectan a comunidades civiles y generan preocupación en ambos países sobre la gobernanza y control territorial en regiones apartadas.
Las investigaciones continúan bajo custodia de las autoridades ecuatorianas, mientras se espera que instituciones colombianas como la Fiscalía General de la Nación asuman la investigación de lo ocurrido con sus nacionales. La falta de información oficial sobre identidades específicas, circunstancias precisas o posibles responsables mantiene el caso en estado de incertidumbre.