Indonesia vivió una jornada de intensa actividad sísmica tras dos terremotos de gran magnitud en menos de 24 horas. El segundo movimiento telúrico, de magnitud 6,9, sacudió la isla de Sumatra a última hora del sábado, según reportó el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). Este evento se produjo horas después de un primer sismo de 7,7 que ya había causado 38 muertes en la isla de Flores, al este del archipiélago.
El segundo terremoto tuvo su epicentro en Pematangsiantar, ubicado aproximadamente 126 kilómetros al sureste de Medan, capital de Sumatra. El sismo se registró a las 10:54 horas locales con una profundidad de 183 kilómetros. A diferencia del primer evento, las autoridades no emitieron alerta de tsunami para este segundo movimiento.

El terremoto inicial de 7,7 en Flores
El primer sismo, de mayor intensidad, ocurrió cerca de las 6:00 de la mañana hora local (22:00 GMT del viernes) con epicentro en la provincia de Nusa Tenggara Timur, aproximadamente 62 kilómetros al noroeste de Ende, la ciudad más poblada de Flores con cerca de 90.000 habitantes. Este movimiento tuvo una profundidad de 10 kilómetros y fue el responsable de la mayoría de los daños reportados hasta el momento.
Según el jefe de la Agencia Nacional de Gestión de Desastres (BNPB) de Indonesia, Suharyanto, «se registraron 38 fallecidos, dos heridos graves, 11 leves y 2.000 evacuados». El sismo causó olas de hasta 94 centímetros en el distrito de Ende, generando una alerta de tsunami que fue desactivada poco después. Más de 50 viviendas sufrieron daños graves y se reportaron aludes en varios puntos de la isla. El aeropuerto de Komodo, importante destino turístico, resultó afectado pero continuó operativo.

La isla de Flores, donde viven aproximadamente 2 millones de personas, concentra gran parte de la actividad turística del archipiélago. Las ciudades de Ende y Maumere son los centros principales de la región, siendo Ende la más cercana al epicentro del sismo de 7,7.

Un territorio vulnerable ante desastres sísmicos
Indonesia se encuentra en el llamado «Anillo de Fuego del Pacífico», una zona caracterizada por intensa actividad sísmica y volcánica debido a la convergencia de varias placas tectónicas. Esta ubicación geográfica convierte al archipiélago en uno de los territorios más propensos a terremotos en el mundo. En 2004, la nación experimentó un devastador tsunami provocado por un sismo de magnitud 9,1 que dejó cerca de 167.000 muertos en Indonesia, además de otros 55.000 fallecidos en 13 países de Asia y África.
Las autoridades continúan evaluando el balance total de daños y víctimas tras estos dos eventos sísmicos consecutivos, mientras se mantiene el monitoreo en ambas regiones afectadas para detectar posibles réplicas de significancia.