En la recta final de su mandato, el presidente Gustavo Petro reiteró sus acusaciones de fraude electoral en las presidenciales del 21 de junio de 2026, durante una alocución desde la Casa de Nariño la tarde del lunes 3 de agosto. Petro se negó nuevamente a reconocer la victoria de Abelardo de la Espriella, quien fue declarado ganador con una diferencia de 0,96% frente al senador oficialista Iván Cepeda, resultado que ya había sido avalado por el Consejo Nacional Electoral.
El mandatario habló de una «oscuridad» en los escrutinios y apuntó hacia la Registraduría Nacional del Estado Civil como responsable. Según Petro, los problemas no solo ocurrieron en esta elección, sino también en los comicios regionales del 29 de octubre de 2023. «Jurídicamente, se habla de pruebas y evidencias que hay que tomarlas sobre un conjunto para encontrar que efectivamente hubo un fraude electoral y algorítmico sistemático sobre un volumen de votos enorme a favor de Abelardo de la Espriella, sin que mediara la decisión popular», señaló el jefe de Estado, quien basó sus denuncias en hallazgos de un colectivo digital.

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Acusaciones sobre manipulación de software y formularios
Petro responsabilizó directamente a los propietarios de la firma Thomas Greg & Sons, los hermanos Bautista, por una presunta manipulación del software electoral. Denunció además la falta de una auditoría experta a este sistema, que según él no brindó garantías para el desarrollo de la contienda. El presidente enfatizó la desaparición del «candado hash» en los formularios E-14 subidos a la plataforma de la Registraduría. «Yo fui elegido en un sistema electoral en el que se garantizaba un candado en los documentos que se suben a la plataforma. Pero al quitarle eso cambia absolutamente todo, pues los PDFs se vuelven modificables», advirtió el gobernante saliente.

De acuerdo con los datos presentados por Petro, un grupo de 70.000 testigos digitales descubrió que al menos 120.000 documentos electorales fueron adulterados. El presidente argumentó que los testigos presenciales no pudieron detectar estas irregularidades porque carecían de la capacidad técnica: «No era mirando un conteo en un formulario E-14, que al subirlo era otro». Petro también mencionó un análisis mediante un test de rachas que habría detectado irregularidades en al menos 1.350 puestos electorales.


Críticas a instituciones y advertencias sobre seguridad
Petro lanzó fuertes críticas al registrador Hernán Penagos, a quien acusó de mentir a la ciudadanía y de romper tratados internacionales suscritos por Colombia. También cuestionó las decisiones del Consejo de Estado, que negó la demanda de nulidad de la elección presentada por sectores afines: «La justicia no vela por la Constitución y la ley». El presidente expresó su extrañeza por los intentos de censura de parte de magistrados: «Nunca se entregó el software a unos expertos. Se mostró que es diferente y se le entregó al Procurador. En Colombia nunca se pudo hacerle una auditoría experta al software».

En el contexto de sus declaraciones, Petro también advirtió sobre información que habría recibido sobre decenas de toneladas de explosivos en Cali, el Valle del Cauca y otros lugares del país. «Estamos tratando de ubicarlas, porque si llegan a ser utilizadas, lo que tendremos es terrorismo. Me comprometí hace 37 años a no llevar a Colombia hacia las armas y la violencia», afirmó. El mandatario reafirmó su compromiso democrático mientras cuestionaba cómo un demócrata puede aceptar lo que considera un fraude, señalando además que se está configurando un escenario que podría derivar en una guerra civil.
Petro insistió en que el verdadero ganador de las elecciones fue Iván Cepeda y acusó a actores extranjeros de financiar lo que llamó un fraude de grandes proporciones. «Extranjeros hicieron con dinero el fraude que impone un mandatario que no ganó. Adiós soberanía nacional, y somos colonia a partir de las 3:00 p. m. del viernes; perdimos 200 años de historia independiente», expresó, incluyendo en sus críticas referencias a Israel. El presidente debe entregar el poder el 7 de agosto, fecha en la que está programada la posesión de Abelardo de la Espriella, a la cual ha anunciado que no asistirá.