La Policía Nacional desarticuló un atentado de gran escala que buscaba alterar la seguridad durante la posesión presidencial de Abelardo de la Espriella. En la vía Panamericana, a la altura del kilómetro 87 en la vereda San Rafael de Santander de Quilichao, unidades especializadas interceptaron un autobús adaptado como «bus bomba» cargado con 420 kilos de nitrato de amonio distribuidos en siete cilindros. Según las autoridades, el objetivo era atacar instalaciones militares y policiales en Cali.
El operativo, conocido como «Prometeo», contó con la participación de la Dirección de Inteligencia Policial (Dipol), la Dirección de Investigación Criminal (Dijín), la Dirección de Antinarco (Diran), la Dirección de Tránsito y Transporte (Ditra) y el Bloque de Búsqueda para el Multicrimen en el Suroccidente. Durante la intervención se confiscó el autobús de placas SKM465, siete rampas de lanzamiento y los cilindros acondicionados como artefactos explosivos improvisados (AEI). Todo el material fue trasladado a la vereda San José para su eliminación segura mediante destrucción controlada.

Estructura criminal y ordenadores del atentado
El plan fue dirigido por alias Max Max, experto en explosivos del Frente Jaime Martínez de las disidencias de «Iván Mordisco». Según la Policía, alias Iván Mordisco había ordenado la acción desde el Bloque Occidental Jacobo Arenas, con la intención de mostrar «vigencia militar» y sabotear la transmisión de mando presidencial. La preparación del vehículo se realizó en zona rural de Buenos Aires, con apoyo de una red logística que facilitó la adquisición y traslado del autobús.
La rápida respuesta policial frustró el ataque y evidenció la efectividad de las estrategias de inteligencia y control territorial implementadas en el suroccidente colombiano. La neutralización del artefacto supuso un golpe a las capacidades logísticas del Frente Jaime Martínez, especialmente considerando que el plan incluía el uso de plataformas de lanzamiento ocultas en el vehículo, lo que elevaba considerablemente la amenaza en la región.
Contexto de seguridad en el evento presidencial
El Ministerio de Defensa confirmó que la seguridad se centró en tres riesgos principales: terrorismo, con posibles explosivos camuflados como el detectado; ataques con drones, ante lo cual se reforzaron las capacidades antidrones; y actos de vandalismo asociados a protestas. Las autoridades desplegaron tres fuerzas de despliegue rápido en Valle del Cauca, superando el promedio habitual. La intervención de las fuerzas del orden evitó una tragedia que habría afectado tanto a la seguridad como a la población civil, dada la capacidad destructiva del explosivo y la sensibilidad de la fecha.
Las autoridades reforzaron la vigilancia en actos oficiales y mantienen los esfuerzos para desarticular estructuras armadas que buscan desestabilizar la seguridad interna del país. Según análisis de inteligencia, grupos como las disidencias de Iván Mordisco y el ELN suelen buscar visibilidad en eventos trascendentales, por lo que la interceptación de este operativo representó una medida preventiva crucial para garantizar el desarrollo de la posesión presidencial.