El presidente de Colombia, Abelardo De la Espriella, presentó las cifras preliminares del desastre sísmico ocurrido el lunes 10 de agosto, reportando 289 fallecidos, 4.187 heridos y 143 desaparecidos tras un terremoto de magnitud 7,4 que sacudió gran parte del territorio nacional. El mandatario informó además que la emergencia dejó afectaciones en 450 municipios distribuidos en 15 departamentos, con un saldo de 120.328 familias damnificadas y daños materiales estimados en $30 billones de pesos.
De acuerdo con el Servicio Geológico Colombiano (SGC), el sismo se registró a las 7:34 de la mañana con una profundidad de 103 kilómetros, teniendo su epicentro en San Juan del Palmar, Chocó. El movimiento telúrico fue el más fuerte registrado en la última década en el país y fue sentido en 16 departamentos, afectando principalmente a Chocó, Caldas, Risaralda, Quindío, Cauca y Valle del Cauca.
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Magnitud de la destrucción en infraestructura
Según estimaciones de una firma privada especializada en evaluación de daños, el terremoto ocasionó pérdidas directas de 24,5 billones de pesos en edificaciones y 5,5 billones en infraestructura. El presidente precisó la envergadura del desastre al detallar que fueron destruidas 26.945 viviendas y se reportaron daños en 285 centros de salud, así como en 2.838 establecimientos educativos. Estas cifras reflejan el impacto transversal del sismo en los sectores más críticos para la población afectada.


Perspectivas de reconstrucción y respuesta del Gobierno
El jefe de Estado advirtió que el costo de la reconstrucción en las regiones y ciudades afectadas podría alcanzar también los $30 billones de pesos, lo que representa un desafío económico significativo para el país. Las autoridades mantienen activas las labores de búsqueda y asistencia en las zonas más impactadas, donde el saldo social y económico exige una respuesta urgente tanto del Gobierno nacional como de organismos internacionales.
La emergencia ha movilizado los mecanismos de respuesta estatal y ha requerido la activación de protocolos de desastre en múltiples instituciones. La magnitud de la catástrofe ha trascendido las fronteras del país, siendo sentida además en Venezuela, Ecuador y Panamá, lo que subraya la importancia regional del evento sísmico.