La visita de embajadores de la Unión Europea y representantes de cooperación internacional a Tumaco marca un hito para Nariño: el departamento comienza a ser visto por sus capacidades productivas y su potencial económico, en lugar de ser identificado únicamente por los conflictos que lo han azotado. La delegación europea, encabezada por François Boudier, embajador de la Unión Europea en Colombia, llegó a la región entre el 10 y el 12 de febrero para evaluar oportunidades de inversión y trazar una hoja de ruta conjunta con las autoridades locales.
El gobernador de Nariño, Luis Alfonso Escobar Jaramillo, fue enfático en su mensaje durante la visita: «Queríamos mostrarles que Nariño ha avanzado de manera importante en materia de paz y seguridad, y que esos resultados se están convirtiendo en desarrollo económico y reducción de la pobreza». La agenda incluyó recorridos por iniciativas productivas financiadas con cooperación internacional, experiencias de producción de cacao y camarón, y una visita al Puerto Pesquero de Tumaco, considerado uno de los proyectos con mayor potencial para dinamizar la economía del litoral pacífico.

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El Puerto Pesquero como símbolo de gobernanza compartida
El modelo de gobernanza del Puerto Pesquero despertó especial interés entre los representantes europeos. La iniciativa articula a 16 cooperativas y una federación de pescadores y pescadoras artesanales, permitiendo que las comunidades participen directamente en la gestión y proyección de una infraestructura que se proyecta como uno de los motores económicos de la región. Actualmente, el proyecto cuenta con una inversión cercana a los 20 mil millones de pesos de la Agencia de Desarrollo Rural para equipamiento y maquinaria, a la que se suma el respaldo de la Gobernación de Nariño para la puesta en marcha de las áreas de procesamiento.

Luisa Fernanda Ortiz, gerente de la Cooperativa Renacer del Pacífico Sur, expresó su optimismo sobre el impacto de estas inversiones: «Si el Puerto Pesquero se reactiva y las inversiones se convierten en realidad, Tumaco va a cambiar para bien. Se va a reactivar la economía, el empleo y muchas personas volverán a creer e invertir en este territorio».


Indicadores de seguridad respaldan el optimismo internacional
Los avances presentados durante la visita encuentran respaldo en los indicadores más recientes del departamento. Entre 2023 y 2025, Nariño registró una reducción cercana al 50% en la tasa de homicidios, mientras que el secuestro disminuyó en más del 80%, reflejando un entorno considerablemente más favorable para la actividad económica y la inversión. Estos resultados fueron destacados por los representantes internacionales: el embajador de Austria en Colombia, Gerold Vollmer, subrayó que «las cifras son alentadoras. Han bajado muchos indicadores negativos. Hay menos violencia y menos pobreza. Son resultados muy importantes».

François Boudier, embajador de la Unión Europea, sintetizó la perspectiva europea sobre el potencial de Nariño: «Este departamento tiene un potencial absolutamente fenomenal en el sector agrícola, pesquero, turístico y logístico. Cuando hay más seguridad hay más atracción de inversión; cuando hay más inversión hay empleo; y cuando hay empleo hay mejor seguridad. Es un ciclo virtuoso que existe en todo el mundo». Miguel González, coordinador general de la Cooperación Española en Colombia, fue enfático: «Nariño ha crecido mucho. Ha logrado construir paz en un territorio con enormes desafíos, pero también con muchísimas oportunidades».
La visita también puso en relieve otros activos territoriales: el Malecón del Bajito, El Morro de Tumaco, el potencial turístico de la costa pacífica, la riqueza ambiental de los manglares y las oportunidades logísticas derivadas de la conexión con el mercado andino y la Cuenca del Pacífico. La llegada de la cooperación internacional y el interés de potenciales inversionistas representan un cambio de narrativa para un territorio donde durante años la conversación estuvo dominada por el conflicto armado. La posibilidad de que la paz se traduzca en empleo, infraestructura, mercados y oportunidades concretas para quienes habitan la costa pacífica de Nariño marca un nuevo capítulo en la historia económica de la región.