Un terremoto de magnitud 7.4 sacudió el occidente colombiano el 10 de agosto a las 7:34 a. m., con epicentro en José del Palmar, Chocó, a una profundidad aproximada de 103 kilómetros. Según el Servicio Geológico Colombiano, se trata del sismo de mayor magnitud registrado en Colombia durante la última década, generando percepción generalizada en múltiples regiones del país y más allá de sus fronteras.
El movimiento telúrico fue ampliamente sentido en Venezuela, Ecuador y Panamá. Hasta el momento de los reportes, no se han registrado pérdidas de vidas humanas, aunque se han recibido reportes de afectaciones en sectores como Manizales y Armenia, información que continúa siendo verificada por las autoridades competentes.
El evento sísmico ha sido seguido por dos réplicas, de magnitudes 2.8 y 4.8, siendo la segunda ampliamente percibida por la población. El Servicio Geológico Colombiano continúa realizando el monitoreo permanente de la actividad sísmica en la región y ha comprometido suministrar información oficial y oportuna a medida que se generen nuevos datos sobre las consecuencias del movimiento.


Contexto geológico de la región
La actividad sísmica registrada en esta zona responde a la dinámica tectónica natural del occidente colombiano, asociada a procesos como la subducción de la placa de Nazca bajo la placa Suramericana. Esta situación geológica ha determinado que la región tenga un historial de sismos de magnitud considerable a lo largo de su historia. El antecedente más notable es el terremoto ocurrido el 23 de noviembre de 1979, que registró una magnitud de 7.2.

Recomendaciones y fuentes oficiales
El Servicio Geológico Colombiano ha recomendado a la ciudadanía consultar únicamente sus canales oficiales para conocer las actualizaciones verificadas sobre este evento sísmico. La agencia mantiene su sistema de monitoreo activo para detectar cualquier variación en la actividad sísmica en los próximos días.

Se invita a la población en las zonas afectadas a reportar los daños y afectaciones a través de los canales oficiales de protección civil y defensa, con el propósito de tener un registro preciso de las consecuencias del terremoto y facilitar las labores de asistencia y recuperación.