Uso recreativo del cannabis (marihuana), sería uno de los proyectos en Colombia aprobados con más rapidez

El 5 de agosto, el senador Gustavo Bolívar radicó el proyecto de ley que busca establecer el marco regulatorio del cannabis de uso adulto o recreativo. Con esto, el miembro de la bancada de gobierno con apoyo de varios congresistas propone crear normas para cultivo, producción, abastecimiento, almacenamiento, transformación, comercialización, acceso y uso de la planta psicotrópica.

El proyecto que ha sido presentado en otras legislaturas en varias ocasiones, no ha salido adelante hundiéndose en los primeros debates. Sin embargo, si se tiene en cuenta ‘la aplanadora’, que maneja el presidente Gustavo Petro con la mayoría de congresistas de su lado, la aprobación se da como un hecho.

¿Quiénes impulsan el proyecto?

Es de señalar que el senador Gustavo Bolívar tiene el apoyo de los congresistas Norman Bañol, Aida Marina Quicué, Ermes Evelio Pete, Polivio Rosales, Erick Velasco, Jorge Ocampo, Juan Pablo Salazar, Susana Gómez, Gloria Flórez, Juan Carlos Losada y Pedro Flórez.

Las normas

El proyecto de ley trata las licencias para la actividad económica alrededor de la marihuana. Para el cultivo, estas estarían reguladas en un sistema de cupos para controlar la oferta y el abastecimiento.

Se habla de beneficios a pequeños productores y cultivadores, quienes recibirán licencias prioritarias. “A través de una discriminación positiva que tenga como base aspectos de género, etnia, nivel socioeconómico, situación de vulnerabilidad, que habite en territorios que han sido afectados por el conflicto armado o los cultivos ilícitos, entre otros”, afirmó.

En este caso, el Ministerio de Salud reglamentaría los mecanismos, “de forma segura, informada y por fuera de los riesgos de seguridad y salud pública que representa el vínculo con el mercado ilegal de esta sustancia”. Estas vías de acceso deberían tener “enfoque de derechos humanos, salud pública, reducción de daño y determinantes sociales”.

Cultivos en la casa

También permitiría el autocultivo en propiedad privada en un número no superior a 20 plantas para uso personal o colectivo. Esta modalidad no podría tener fines de comercialización o lucro.

Los congresistas proponen dispensarios de cannabis, los cuales pueden ser privados o públicos. La apertura de estos lugares tendría que tener la autorización previa de los gobernadores y alcaldes de los territorios. Además, podrían vender por medio de comercios electrónicos, verificando que quien reciba sea mayor de edad.

“Los públicos tendrán como principales objetivos facilitar el acceso a cannabis de uso adulto a consumidores de distintos niveles socioeconómicos y territorios, así́ como promover la inclusión de productos provenientes de pequeños y medianos cultivadores en la cadena de abastecimiento y oferta a consumidor final, con el fin de desincentivar la recurrencia al mercado ilegal”, detalla el proyecto de ley. Estos dispensarios podrían tener limitantes en términos de la ubicación, ya que no podrían estar cerca de establecimientos donde se venda alcohol, tabaco o productos farmacéuticos.

De igual forma, se contemplarían amnistías en favor de personas que han sido procesadas o privadas de la libertad por delitos menores relacionados con cannabis “cuando quien los haya cometido se encuentre en situación de pobreza, extrema vulnerabilidad por su condición de exclusión, discapacidad, coacción de un tercero”.

Últimos estudios sobre efectos de la marihuana

A nivel mundial, recientemente fueron publicados tres estudios en The Journal of Psychopharmacology, Neuropsychopharmacology y el International Journal of Neuropsychopharmacology, que demuestran que el cannabis puede influir en varios procesos cognitivos y psicológicos, aquí el resumen.

Los responsables de la investigación fueron, Barbara Jacquelyn Sahakian, profesora de Neuropsicología Clínica, Universidad de Cambridge; Christelle Langley, investigador Postdoctoral Asociado, Neurociencia Cognitiva, Universidad de Cambridge; Martine Skumlien,  candidato a Ph. D. en Psiquiatría, Universidad de Cambridge y Tianye Jia, profesor de Neurociencia Poblacional, Universidad de Fudan.

Según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, aproximadamente 192 millones de personas en todo el mundo con edades comprendidas entre los 15 y los 64 años consumieron cannabis de forma recreativa en 2018. Los adultos jóvenes son especialmente aficionados, ya que 35 % de las personas de entre 18 y 25 años lo consume, mientras que solo el 10 % de los mayores de 26 años lo hace.

Los principales consumidores de esta sustancia psicotrópica son adolescentes y adultos jóvenes, cuyos cerebros están todavía en desarrollo. Por tanto, pueden ser especialmente vulnerables a sus efectos a largo plazo.

Según el estudio, el tetrahidrocannabinol (THC) es el principal compuesto psicoactivo del cannabis o marihuana, actúa sobre el sistema endocannabinoide del cerebro, formado por receptores que responden a los componentes químicos de la sustancia. Dichos receptores abundan en las zonas prefrontal y límbica del cerebro, implicadas en la recompensa y la motivación. Regulan la señalización de neurotransmisores de dopamina, ácido gamma-aminobutírico (GABA) y glutamato. La dopamina interviene en la motivación, recompensa y aprendizaje, mientras que el GABA y el glutamato están asociados a los procesos cognitivos, incluidos el aprendizaje y la memoria.

Efectos cognitivos

El cannabis puede afectar la cognición, especialmente en quienes padecen un trastorno por su consumo. Este se caracteriza por el deseo persistente de tomar la droga y la alteración de las actividades diarias, como el trabajo o la educación. Se ha estimado que aproximadamente el 10 % de los consumidores de cannabis cumple los criterios de diagnóstico de ese problema.

“En nuestra investigación evaluamos la cognición de 39 personas afectadas por el trastorno (a las que se les pidió que no consumieran el día de la prueba), y la comparamos con la de 20 personas que nunca o rara vez tomaban cannabis. Así demostramos que los primeros tenían un rendimiento significativamente peor en las pruebas de memoria de la Batería Automatizada de Pruebas Neuropsicológicas de Cambridge (Cantab) en comparación con los sujetos de control”.

Otros efectos

También afectaron negativamente las llamadas ‘funciones ejecutivas’; procesos mentales que incluyen el pensamiento flexible. Este efecto parecía estar relacionado con la edad a la que las personas empezaron a consumir el alucinógeno, cuanto más jóvenes eran, más deteriorado estaba su funcionamiento ejecutivo.

Asimismo, se han observado deficiencias cognitivas en consumidores esporádicos. Estas personas tienden a tomar decisiones más arriesgadas que otros y tienen más problemas de planificación.

Aunque la mayoría de los estudios han sido llevados a cabo en varones, se han observado diferencias entre los sexos en los efectos sobre la cognición. Hemos demostrado que mientras que los hombres consumidores tenían peor memoria para reconocer visualmente las cosas, las consumidoras presentaban más problemas con la atención y las funciones ejecutivas. Estas diferencias persistieron cuando se controló la edad, el coeficiente intelectual, el consumo de alcohol y nicotina, los síntomas de humor y ansiedad, la estabilidad emocional y el comportamiento impulsivo.

El cannabis también puede afectar cómo nos sentimos, influyendo en nuestra forma de pensar. Por ejemplo, algunas investigaciones anteriores han sugerido que la recompensa y la motivación (junto con los circuitos cerebrales implicados en estos procesos) pueden verse alterados cuando lo consumimos.

Esto puede afectar nuestro rendimiento en la escuela o en el trabajo, ya que puede hacernos sentir menos motivados para trabajar duro y menos recompensados cuando lo hacemos bien.

En nuestro reciente estudio, colocamos a los participantes en un escáner mientras les hacíamos ver cuadrados naranjas o azules. Los cuadrados naranjas conducían a un premio monetario, tras un retraso, si el participante respondía. Este procedimiento nos ayudó a investigar cómo responde el cerebro a las recompensas. Nos centramos especialmente en el estriado ventral, que es una región clave en el sistema de recompensa cerebral.

Los efectos pueden ser más pronunciados en las personas con un consumo más intenso y crónico, como se observa en el trastorno por consumo de cannabis.

También hay pruebas de que esta droga puede provocar problemas de salud mental. Hemos demostrado que está relacionada con una mayor anhedonia (incapacidad de sentir placer) en los adolescentes. Curiosamente, este efecto fue especialmente pronunciado durante los confinamientos con motivo de la pandemia de covid-19.

Además, se ha informado de que el consumo de cannabis durante la adolescencia es un factor de riesgo para desarrollar experiencias psicóticas y esquizofrenia.

Un estudio demostró que aumenta moderadamente el riesgo de síntomas psicóticos en los jóvenes, y que tiene un efecto mucho más fuerte en aquellos con predisposición a la psicosis (con una puntuación alta en síntomas de ideas paranoides y psicoticismo).

Al evaluar a 2.437 adolescentes y adultos jóvenes (14-24 años), los autores informaron de un aumento de seis puntos porcentuales del riesgo (del 15 al 21 %) de padecer síntomas psicóticos en los consumidores de cannabis sin predisposición a la psicosis. Entre aquellos consumidores con tendencia a sufrirla, las probabilidades aumentaron 26 puntos (del 25 al 51 %).

No sabemos realmente por qué el cannabis está vinculado a los episodios psicóticos, pero las hipótesis sugieren que la dopamina y el glutamato pueden jugar un papel importante en la neurobiología de estos trastornos, expresaron.

Los investigadores dijeron que, si ese es el caso, está claro que vale la pena considerar los efectos que el consumo prolongado de cannabis puede tener en nuestras mentes, en particular en las de los jóvenes, cuyos cerebros aún se están desarrollando.

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