Pasto, 18 de marzo de 2026. Una nueva tormenta política y diplomática se desató entre Colombia y Ecuador tras las denuncias del presidente Gustavo Petro sobre supuestos bombardeos desde territorio ecuatoriano en la frontera, que habrían dejado 27 cuerpos calcinados. El mandatario también alertó sobre la presencia de explosivos cerca de comunidades civiles, lo que encendió las alarmas por una posible violación a la soberanía nacional.

Sin embargo, el ministro de Defensa, Pedro Sánchez Suárez, aclaró que las muertes confirmadas corresponden a un hecho ocurrido el pasado 22 de enero en Inda Sabaleta, Nariño, donde una explosión accidental en un laboratorio de cocaína dejó 14 personas fallecidas. Según el funcionario, las víctimas murieron calcinadas por el estallido, sin rastros de proyectiles ni bombardeos.

El ministro también confirmó que una bomba hallada en la zona fronteriza pertenece a Ecuador, pero fue detonada de manera controlada por militares colombianos. Con ello, desmarcó al vecino país de los hechos recientes, aunque reconoció que la situación requiere investigación judicial para esclarecer responsabilidades.

Mientras tanto, desde Quito se insiste en que las operaciones militares se realizan contra el narcotráfico en su territorio y no contra Colombia. La tensión diplomática se mantiene, en medio de la llamada “guerra arancelaria” y las advertencias de Petro, quien incluso aseguró haber dialogado con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para que actúe como mediador con Daniel Noboa y evitar una escalada mayor.

La frontera colombo-ecuatoriana sigue bajo máxima alerta, con comunidades preocupadas por la presencia de explosivos y la incertidumbre sobre el alcance de las operaciones militares en la región.

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