El corregimiento de Tábiles, en el municipio de Linares (Nariño), enfrenta una crisis humanitaria sin precedentes en los últimos meses. La confluencia del recrudecimiento del conflicto armado y el colapso de servicios básicos ha dejado a cientos de habitantes en una situación de vulnerabilidad extrema, mientras denuncian la ausencia de presencia institucional efectiva.

Sin luz ni agua: el colapso de servicios básicos
Desde el pasado viernes, un corte prolongado del servicio de energía eléctrica ha dejado fuera de funcionamiento el sistema de bombeo del acueducto que abastece a Tábiles y al menos diez veredas cercanas. Esta interrupción ha generado una cascada de efectos que impactan directamente en la calidad de vida: las familias carecen de agua potable para consumo, aseo personal e higiene sanitaria, mientras que la pérdida de refrigeración ha ocasionado el deterioro de alimentos en los hogares campesinos.
Los pobladores han tenido que recorrer largas distancias en busca de agua, una tarea particularmente difícil para niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas. La falta de atención en salud se ha agravado, pues al menos un puesto de salud de la zona rural ha cesado sus operaciones y hay desabastecimiento de medicamentos en la cabecera municipal, afectando especialmente a mujeres gestantes y lactantes.
Desplazamiento forzado y enfrentamientos entre grupos armados
El conflicto armado en la región ha provocado el desplazamiento de varias familias hacia el casco urbano de Linares y el municipio de Samaniego. De acuerdo con las autoridades locales, la zona es disputada por presuntas milicias del ELN, que operan en la parte alta del municipio próxima al límite con Samaniego, y disidencias de las FARC, presentes en la zona baja cerca del río Guáitara. Ambas estructuras se han establecido en la región hace aproximadamente dos años y medio, pero los enfrentamientos por control territorial se han intensificado recientemente.
A nivel departamental, la situación forma parte de una crisis más amplia: en los últimos tres meses, más de 500 familias han sido desplazadas en seis municipios de Nariño (Cumbitara, Barbacoas, Ricaurte, El Charco, Los Andes–Sotomayor y Linares), según reportes de organismos humanitarios. El 13 de mayo, la Alcaldía de Linares declaró la emergencia por desplazamiento y confinamiento, activó rutas de ayuda humanitaria inmediata e inició el censo de población afectada, remitiendo solicitudes de apoyo a la Gobernación de Nariño y a la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas.
Un llamado urgente a las instituciones
La comunidad de Tábiles ha lanzado un llamado de emergencia al Gobierno Nacional, la Gobernación de Nariño, la Alcaldía de Linares, la Unidad para las Víctimas, la Defensoría del Pueblo, la Personería, la Cruz Roja, la Defensa Civil y demás organismos humanitarios, exigiendo una respuesta inmediata que garantice: restablecimiento de servicios públicos, atención integral a la población afectada y protección efectiva para las familias en riesgo.
Los habitantes subrayan que no piden privilegios, sino lo esencial: agua, energía, seguridad y presencia del Estado. Las autoridades, por su parte, han reiterado la importancia de no compartir videos o imágenes difundidos por grupos armados ilegales, con el fin de evitar la desinformación y la propagación de propaganda relacionada con el conflicto.
