A 9 años de la tragedia, los damnificados Mocoa viviendas aún esperan una solución definitiva. A pesar del tiempo transcurrido, más de 900 familias continúan sin recibir las casas que les fueron prometidas por el Gobierno Nacional tras la avalancha de 2017.
La madrugada del 1 de abril de 2017, las fuertes lluvias provocaron el desbordamiento de los ríos Mocoa, Mulato y Sangoyaco, generando una avalancha que dejó más de 350 personas muertas y cientos de damnificados que lo perdieron todo. Nueve años después, los damnificados Mocoa viviendas siguen viviendo en condiciones precarias, pagando arriendo mientras esperan una respuesta real del Estado.

¿Qué ha pasado con el proyecto Sauces II?
Tras la tragedia, el Gobierno Nacional anunció un ambicioso plan de reconstrucción. El proyecto Sauces I entregó 300 viviendas en el año 2018. Sin embargo, el proyecto Sauces II, que contempla la construcción de 909 viviendas para los damnificados Mocoa viviendas, sigue sin ser entregado.La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) ha anunciado en varias ocasiones avances en el proyecto. En marzo de 2026 se socializó un nuevo diseño urbanístico y se recuperaron recursos para continuar las obras, pero hasta la fecha las familias damnificadas siguen a la espera.
La frustración de las familias
Muchos damnificados han tenido que reconstruir su vida desde cero, pagando arriendo durante casi una década. Sectores ciudadanos y veedurías han solicitado reiteradamente a la UNGRD mayor celeridad en la entrega de las viviendas para damnificados en Mocoa, ya que el retraso se ha convertido en una de las deudas más visibles del país con las víctimas de la avalancha.

¿Qué se espera para 2026?
Según información oficial, el Gobierno busca iniciar la construcción de las viviendas restantes durante este año y el próximo. Sin embargo, los damnificados Mocoa viviendas exigen garantías concretas y tiempos definidos para que esta larga espera llegue finalmente a su fin.
Nueve años después de una de las peores tragedias naturales de Colombia, el dolor sigue latente y la reconstrucción de Mocoa se mantiene como una promesa incumplida para cientos de familias que solo quieren recuperar su derecho a una vivienda digna.
