Bogotá, 9 de enero de 2026. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que su homólogo colombiano, Gustavo Petro, visitará la Casa Blanca durante la primera semana de febrero, en un momento de alta tensión diplomática marcado por recientes amenazas militares y desacuerdos sobre narcotráfico.
“Estoy seguro de que [la visita] saldrá muy bien para Colombia y para Estados Unidos, pero la cocaína y otras drogas deben SER IMPEDIDAS de ingresar a Estados Unidos“, escribió Trump en su plataforma Truth Social, reiterando su principal preocupación con el gobierno colombiano.

Esta invitación oficial llega apenas días después de que Trump mencionara que una incursión militar en Colombia “suena bien” y advirtiera directamente a Petro que debía “cuidarse el trasero”. En entrevista con la BBC, el presidente colombiano calificó estas declaraciones como “amenaza real”, recordando intervenciones históricas de EE.UU. en el país, incluida la separación de Panamá a inicios del siglo XX.
Llamada clave mediada por Rand Paul
Petro reveló detalles de una llamada telefónica de 55 minutos con Trump, facilitada por el senador republicano Rand Paul. Durante la conversación, el mandatario colombiano abordó la “falsedad de las cifras” sobre narcotráfico que habrían llegado al gobierno estadounidense y explicó la situación de Venezuela y las tensiones de Washington con América Latina.
Tras la comunicación, ambos líderes cambiaron radicalmente el tono. Trump calificó la charla como un “honor” y Petro la describió como positiva, acordando una reunión presencial que ahora se concreta con la visita a la Casa Blanca.

Colombia defiende su lucha antidrogas
Petro enfatizó que Colombia mantiene una colaboración activa con EE.UU. contra el narcotráfico. La inteligencia colombiana participa en el 63% de las operaciones de incautación, con 2.800 toneladas de drogas decomisadas durante su gobierno, cifras récord a nivel mundial.
El presidente colombiano negó personalmente las acusaciones de Trump sobre tráfico de cocaína, publicando previamente sus extractos bancarios y afirmando poseer únicamente su vivienda, adquirida con hipoteca. Criticó las políticas del gobierno anterior de Iván Duque, bajo el cual los cultivos de coca se duplicaron, mientras su administración registró un crecimiento del 6%.
Petro defendió su estrategia de sustitución voluntaria de cultivos frente a la erradicación forzosa, que según su análisis incentivó a los campesinos a sembrar más coca. “Necesito al campesinado como aliado del Estado para acabar realmente con las plantaciones”, sostuvo.

Preparativos para una defensa no convencional
Ante la posibilidad de una agresión militar, Petro afirmó que Colombia no respondería “como intentaron en Venezuela”. “Nuestras defensas no son los cuarteles, son las montañas y las selvas“, declaró, evocando tácticas guerrilleras históricas que derrotaron al imperio español.
El presidente, quien fuera miembro del grupo insurgente M-19, subrayó que su protección fundamental sería “el pueblo”, no armamento convencional. Colombia carece de defensa antiaérea, pero cuenta con experiencia en guerra asimétrica de 75 años.
Críticas al intervencionismo histórico
Petro criticó la postura imperial de Estados Unidos hacia América Latina, citando un estudio que señala el 33% de sus intervenciones militares violentas han ocurrido en la región. Vinculó esta política a la dependencia energética estadounidense del petróleo y carbón (70% de su matriz), que según él genera incentivos para conflictos por recursos.
Respecto a Venezuela, donde fuerzas estadounidenses capturaron a Nicolás Maduro y Cilia Flores, Petro destacó diferencias estructurales y abogó por negociaciones internas que conduzcan a gobiernos compartidos, idea también expresada por el senador Marco Rubio.

Expectativas para febrero en Washington
La visita de Petro a la Casa Blanca representa una oportunidad para superar la retórica beligerante reciente. Trump insiste en resultados concretos contra el narcotráfico, mientras Colombia defiende su soberanía y estrategia integral contra las drogas.
El encuentro también ocurre en medio de tensiones migratorias, con manifestaciones en ciudades colombianas, venezolanas y estadounidenses contra políticas de ICE, incluida la muerte de una ciudadana a manos de agentes migratorios.
Petro llamó a la reflexión regional y al diálogo democrático como alternativa al aislacionismo que podría debilitar la posición global de Washington. La reunión de febrero definirá si la distensión diplomática se consolida o si persisten las diferencias sobre narcotráfico y soberanía.
