El presidente Gustavo Petro removió del cargo al ministro de Justicia Jorge Iván Cuervo mediante un acto administrativo firmado el lunes 6 de julio de 2026, cuando faltaban apenas 31 días para la entrega del poder al nuevo Gobierno. La decisión sorprendió por su timing en las postrimerías de la administración Petro, y dejó al descubierto las diferencias entre el presidente y su titular de Justicia.
Cuervo había asumido la cartera el 11 de febrero de 2026, permaneciendo en el cargo menos de cinco meses. Su permanencia en el ministerio fue marcada por la confrontación con algunas de las iniciativas presidenciales, expresadas públicamente en declaraciones que generaron fricción en la Casa de Nariño.

Las discrepancias que llevaron a la salida
En declaraciones concedidas a Caracol Radio la mañana del 6 de julio, el mismo día de su destitución, Cuervo fue crítico con la estrategia presidencial frente a las disidencias de las Farc. «No fue correcto darles estatus de negociación política», señaló el saliente ministro, refiriéndose a las negociaciones que el Gobierno adelantaba con esos grupos armados. Su posición encontraba respaldo en una reciente decisión del Consejo de Estado, que había determinado que ese enfoque «violó el acuerdo de paz» suscrito años atrás.
Esta no era la primera ocasión en que Cuervo se oponía abiertamente a decisiones presidenciales. El ministro había manifestado previamente su desacuerdo con la realización de una asamblea nacional constituyente, un proyecto que Petro impulsaba con énfasis. La acumulación de desacuerdos públicos parece haber precipitado la decisión presidencial.
Cuarto ministro en menos de cuatro años
Con la salida de Cuervo, Petro ha tenido cuatro ministros de Justicia en propiedad durante su administración. Le precedieron Néstor Osuna, quien se desempeñó entre agosto de 2022 y julio de 2024; Ángela María Buitrago, entre julio de 2024 y mayo de 2025; y Eduardo Montealegre, exfiscal que ocupó la cartera entre junio y octubre de 2025. Esta rotación constante en la cartera refleja la dificultad de mantener funcionarios que se alineen completamente con la agenda presidencial.
Cuervo, abogado formado en la Universidad Externado de Colombia con maestría en gestión y política pública por la Universidad de Chile, tenía una trayectoria académica y profesional en entidades como la Procuraduría General de la Nación, el Consejo de Estado, el PNUD y el Banco Interamericano de Desarrollo. Al asumir el ministerio a inicios de febrero, había señalado que le diría «no» al presidente Petro «con respeto cuando lo considerase», una advertencia que aparentemente cumplió durante su breve paso por el cargo.
La destitución de Cuervo ocurre en un contexto de tensiones crecientes entre el Ejecutivo y las altas cortes colombianas, así como en medio de debates de fondo sobre la política de drogas, la seguridad penitenciaria y una anhelada reforma a la justicia que los gobiernos recientes no han logrado materializar.
