Un incendio forestal que inició el 8 de julio continúa siendo atendido en la zona montañosa entre los municipios de Los Andes Sotomayor y Cumbitara, específicamente en el cerro Aminda de la vereda del mismo nombre. Hasta el momento, las llamas han consumido aproximadamente 400 hectáreas de cobertura vegetal en una de las áreas de mayor biodiversidad del departamento de Nariño. La Gobernación departamental, junto con la Alcaldía de Cumbitara y entidades del orden nacional, coordinan acciones desde tierra mientras evalúan la viabilidad de una intervención aérea en esta zona de difícil acceso.

Desafíos operacionales en el terreno
El cerro Aminda representa una de las zonas más complejas para ejecutar operaciones de extinción. Ubicado a aproximadamente 3.400 metros sobre el nivel del mar, carece de acceso vehicular y requiere recorridos de entre seis y ocho horas a pie para alcanzar las áreas afectadas. Esta característica hace que el abastecimiento de alimentos e hidratación para el personal de control sea una prioridad logística fundamental, razón por la cual la Gobernación de Nariño suministra constantemente estos recursos.
Antes de autorizar el apoyo aéreo, las entidades competentes deben realizar valoraciones técnicas exhaustivas que incluyen análisis de topografía, pendientes, comportamiento de vientos, ubicación de puntos de captación de agua y condiciones de seguridad para el ingreso de aeronaves. Gabriel Ocaña Aguirre, director Administrativo de Gestión del Riesgo de Desastres, explicó que estas evaluaciones son imprescindibles para garantizar la seguridad tanto de las tripulaciones como del personal que trabaja en tierra.

Impacto ambiental y afectación hídrica
El incendio afecta un ecosistema estratégico donde nacen fuentes hídricas que abastecen a comunidades de Los Andes Sotomayor y Cumbitara. Aunque los sistemas de acueducto no han presentado afectaciones hasta ahora, las autoridades mantienen vigilancia permanente sobre el recurso hídrico. De acuerdo con información adicional, la emergencia también compromete acueductos de las veredas Aminda y Loma de Arroz, así como del corregimiento de Pisanda, dejando en riesgo el abastecimiento de agua potable para cientos de familias.
La conflagración ha destruido cultivos de plátano, yuca y frutales, además de extensas áreas de vegetación nativa, incrementando las pérdidas ambientales y económicas para las comunidades campesinas de la región. El fuego amenaza la Reserva Forestal del Pacífico, una de las zonas de mayor biodiversidad del departamento.
Coordinación institucional y próximos pasos
La respuesta a esta contingencia reúne a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, la Fuerza Aeroespacial Colombiana, el Ejército Nacional, la Policía Nacional, la Alcaldía de Cumbitara y la Gobernación de Nariño. A través de Puestos de Mando Unificado, estas instituciones evalúan constantemente la evolución del incendio, definen decisiones operativas y coordinan acciones para contener su propagación. Mientras se completan los procedimientos técnicos necesarios, las labores de control continúan de manera ininterrumpida desde tierra.
La Gobernación de Nariño recordó que entre junio y septiembre aumenta la probabilidad de incendios forestales debido a la reducción de lluvias e incremento de temperaturas. Por esta razón, ha invitado a las alcaldías a mantener actualizados sus protocolos de prevención y respuesta para reducir riesgos y proteger los ecosistemas estratégicos del departamento. Las causas del incendio aún no han sido establecidas.
