La llegada del nuevo Gobierno Nacional ha generado expectativa en Nariño, especialmente por el futuro de los procesos de diálogo que se adelantan en el departamento con grupos armados. Esta preocupación surge tras varios pronunciamientos del presidente electo Abelardo de la Espriella sobre sus políticas de seguridad, en los cuales ha expresado su intención de priorizar el fortalecimiento de la autoridad estatal y el sometimiento de estructuras ilegales a la justicia, descartando la apertura de nuevos procesos de negociación política.
Frente a este panorama, el obispo de Pasto, Juan Carlos Cárdenas Toro, ha expresado su posición de manera equilibrada. Aseguró que la Iglesia Católica será respetuosa de las decisiones que adopte el nuevo Gobierno, pero insistió firmemente en que deben mantenerse abiertos los caminos que permitan una salida negociada a los conflictos. “La Iglesia siempre en Colombia ha estado abierta a todos los espacios que permitan la salida civilizada, negociada y respetuosa de los conflictos. Respetamos también las políticas de cada uno de los gobiernos, pero llamamos también a mantener la puerta abierta para esa posibilidad”, afirmó monseñor.
Una estrategia integral para la región
Monseñor Cárdenas Toro explicó que la realidad compleja que viven departamentos como Nariño hace necesario combinar múltiples enfoques. Según el obispo, las estrategias de seguridad deben ir acompañadas de inversión social y oportunidades para las comunidades más afectadas por la violencia. “Por supuesto que necesitamos seguridad, eso es indudable, pero no solo seguridad. Nuestras regiones necesitan inversión, nuestras regiones necesitan oportunidades, necesitan mejores vías de comunicación para que los campesinos puedan sacar sus productos de su tierra”, señaló.
La posición de la Iglesia refleja una visión integral del problema de la inseguridad en Nariño. El obispo enfatizó que la solución no puede limitarse únicamente a medidas represivas, sino que debe incluir acciones que aborden las causas estructurales de la violencia. “Seguridad, inversión social, pero también puertas abiertas al diálogo cuando estas oportunidades se presenten”, agregó monseñor, subrayando la importancia de mantener múltiples opciones disponibles para resolver los conflictos.
Respaldo de otras autoridades departamentales
La petición de la Iglesia Católica coincide con el llamado realizado por el gobernador de Nariño para continuar con los procesos de diálogo que actualmente se desarrollan con Comuneros del Sur y la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano. Esta convergencia de posiciones entre las autoridades eclesiásticas y civiles del departamento demuestra una preocupación común sobre el futuro de las negociaciones que se han venido adelantando en el territorio.
Nariño, como departamento históricamente golpeado por la violencia de grupos armados, requiere abordajes complejos que consideren tanto la seguridad ciudadana como las necesidades de desarrollo de sus comunidades. La insistencia de la Iglesia en mantener abiertos los espacios de diálogo responde a la experiencia acumulada en territorios donde la violencia ha dejado profundas cicatrices sociales y económicas.
