Un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Estados Unidos disparó mortalmente contra Joan Sebastián Guerrero, un colombiano de 26 años, durante un operativo de control migratorio en Biddeford, Maine, el lunes. El incidente, que ocurrió alrededor de las 07:00 de la mañana hora local, reaviva las críticas contra la campaña de deportaciones del presidente Donald Trump y genera interrogantes sobre los protocolos de actuación de los agentes federales estadounidenses.
Guerrero vivía en Biddeford, una localidad de aproximadamente 22.000 habitantes en el noreste de Maine, junto con su esposa e hija de tres años. Según su padre, Omar Durán, el joven contaba con permiso de trabajo, número de Seguro Social y la documentación necesaria para estar legalmente en Estados Unidos, desmentiendo así versiones que lo señalaban como migrante irregular.

Una vida de trabajo para sostener a su familia
Para mantener económicamente a su hogar, Guerrero desempeñaba dos empleos simultáneamente. Durante las mañanas trabajaba en una clínica veterinaria realizando labores de limpieza y mantenimiento. Al concluir esa jornada, se ponía al volante de su vehículo para realizar entregas a domicilio, una actividad con la que complementaba sus ingresos. Según consta, se había graduado del Colegio Nuestra Señora del Pilar de Bucaramanga antes de migrar a Estados Unidos con la esperanza de construir un futuro más estable para él y sus seres queridos.
Su padre viajó desde Santander hasta Bogotá para solicitar que el caso no quede en la impunidad. «No sé por qué le hicieron eso», expresó Omar Durán en declaraciones a la cadena colombiana Caracol, rechazando las versiones que cuestionaban la legalidad de su permanencia en el país. «Estamos viviendo una situación muy difícil, un dolor muy grande», agregó.

Los hechos del operativo y las versiones enfrentadas
Según información del ICE, sus agentes estaban vigilando una dirección en Biddeford cuando intentaron detener a alguien que conducía desde esa locación. La agencia alegó que «el vehículo intentó huir del lugar y, temiendo por la seguridad pública, un agente disparó su arma». Por su parte, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) afirmó que Guerrero «usó el vehículo como arma» durante el intento de detención. Sin embargo, un testigo presencial describió una escena distinta: «En ese momento escuché claramente a la víctima decir: ‘Intenté detenerme, algo por el estilo’. Luego estaba en el suelo. Solo podía ver las piernas y el abdomen, y en un momento pude ver que su abdomen dejó de moverse, y supe que había fallecido».
El fiscal principal de Maine informó que el agente de ICE fue suspendido de sus funciones en espera de una investigación. El senador demócrata por Maine, Angus King, reclamó «una investigación total, abierta y transparente de este asunto» y señaló que «al parecer los agentes no tenían cámaras corporales». El senador también confirmó que Guerrero tenía una orden para salir del país.
Organizaciones defensoras de migrantes como Maine Immigrant Rights Coalition y Presente! expresaron sus condolencias a la familia y señalaron en un comunicado que «era un miembro de nuestra comunidad, un vecino, un ser humano cuya vida fue truncada trágicamente». El caso se suma a otros incidentes similares ocurridos recientemente durante operativos migratorios federales, intensificando el debate sobre el uso de la fuerza en operaciones del ICE.
